Publio Elio Adriano (
Itálica o
Roma,
24 de enero de
76 -
Bayas,
10 de julio de
138), conocido oficialmente durante su reinado como
Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus, y
Divus Hadrianus tras su
deificación, comúnmente conocido como
Adriano, fue
emperador del
Imperio romano (
117 -
138). Miembro de la
Dinastía Ulpio-Aelia y tercero de los
cinco emperadores buenos: durante su reinado el Imperio alcanzó la mayor extensión territorial de su historia (
125). Adriano destacó por su afición a la
filosofía estoica y
epicúrea.
Nació en
Itálica, o en
Roma, en el seno de una familia acomodada oriunda del
Piceno (
Italia) y establecida a fines del siglo III a. C. en
Itálica (
Hispania Baetica), cerca de la moderna ciudad de
Sevilla (
España). Era sobrino segundo por línea materna de
Trajano, quien, aunque nunca le nombró públicamente su heredero, le dio varias muestras de preferencia durante su reinado y, de acuerdo con lo manifestado por su esposa,
Pompeia Plotina, lo declaró como tal momentos antes de morir.
Aunque es posible que debiera el trono sobre todo al favor de Plotina, su condición de posible sucesor fue siendo marcada por el propio
Trajano durante su reinado. Así, en el periodo comprendido entre los años
100 -
108 le concedió la mano de
Vibia Sabina, le nombró
quaestor Imperatoris y
comes Augusti, le regaló el diamante de
Nerva como «esperanza de sucesión» y le recomendó como
consul suffectus, amén de otros honores y distinciones. Aunque era descendiente de Trajano, el apoyo de Plotina y de
Lucio Licinio Sura (m. en
108) fueron determinantes en su ascenso al trono.
Sus relaciones con el
Senado no fueron buenas; quizá tuviera algo que ver con ello el que Adriano, a diferencia de muchos emperadores anteriores, no deseara desempeñar el
consulado ordinario más que dos veces, ambas consecutivas y al comienzo de su reinado: en el primer semestre de
118, teniendo como
collega a su sobrino, el barcinonense
Cneo Pedanio Fusco Salinator, y, en el primer cuatrimestre de
119, con
Publio Dasumio Rústico, otro posible pariente, esta vez de los
Dasumii italicenses. Asimismo, las reformas administrativas llevadas a cabo durante su reinado suscitaron la oposición de los senadores; el emperador modernizó el sistema administrativo estatal ascendiendo a expertos y tecnócratas, lo que supuso que muchas secciones de la administración quedaran en manos de estos funcionarios. A causa de ello la élite senatorial y aristocrática vio mermada su influencia.
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